Con la llegada del invierno y el descenso de las temperaturas nuestro organismo se debilita y se vuelve más vulnerable, algo que favorece el contagio de infecciones respiratorias. Además, con la reducción de horas de sol muchas personas reducen su actividad física y descuidan sus hábitos. Por ello, damos algunos consejos prácticos para cuidar la salud en esta época del año:
- Practicar ejercicio en las horas de más luz o en interiores ventilados ayuda a fortalecer el sistema inmune. Se debe prestar atención a las superficies que, por humedad o lluvia, pueden estar resbaladizas.
- Llevar ropa adecuada en el exterior: prendas resistentes al viento y al frío. Vestirse por capas con ropa transpirable para impedir que se pierda calor sin generar humedad.
- Proteger las zonas sensibles: cabeza, manos, pies, nariz y orejas. Para ello, utilizar gorros, guantes, bufandas y calcetines apropiados, de algodón o lana.
- Cuidar la piel con cremas hidratantes de calidad y protector solar. De esta forma se evitan grietas y descamaciones típicas de los efectos del frío.
- Seguir una dieta equilibrada para reforzar las defensas, con alimentos ricos en vitamina C (kiwis, fresas, naranjas…) y entrantes en los que predominen las verduras, como en cremas o salteadas para sustituir a las ensaladas frescas de verano. No olvidar las legumbres, una buena fuente de proteínas vegetales saludable. El pescado debe predominar sobre las carnes rojas.
- Hidratarse constantemente. Consumir sopas, caldos e infusiones es una buena manera de mantenernos hidratados, entrar en calor y aprovechar los nutrientes. Es importante no consumir alcohol, ya que favorece la deshidratación y la perdida de calor.
- Mantener una buena higiene con limpieza y ventilación del hogar, y el lavado de manos frecuente, para reducir la propagación de virus y bacterias tan comunes en esta época.
- Descansar adecuadamente y tener una buena rutina de sueño para mantener las defensas altas.
- En brotes de epidemia: utilizar mascarilla en las aglomeraciones.
Es importante recordar que el resfriado y la gripe no se tratan con antibióticos. En caso de tener síntomas graves acudir a un profesional sanitario, que le indicará las pautas a seguir, y evitar automedicarse.











