Con la llegada del otoño es habitual sentirse más cansado, como si nuestras defensas estuvieran más bajas, pero ¿realmente ocurre así? Lo cierto es que el cambio de estación no debilita directamente el sistema inmunitario. Sin embargo, sí produce una serie de factores que puede favorecer la aparición de infecciones.
> Menos horas de luz: Al estar menos expuestos aumenta la melatonina, la hormona que regula el sueño, lo que provoca mayor sensación de cansancio y una leve tristeza.
> Descenso de las temperaturas: pasamos más tiempo en lugares cerrados y con menos ventilación, lo que facilita la transmisión de virus respiratorios, especialmente cuando compartimos espacios con otras personas.
> Estrés postvacacional: la vuelta a la rutina y el descenso estival suele producir más estrés. Si lo combinamos con una alimentación menos variada y equilibrada o la falta de descanso, puede afectar más a la función inmune.
5 hábitos para cuidar tus defensas en esta época del año
- Cuida tu alimentación: Una dieta equilibrada es fundamental para el buen funcionamiento del sistema inmune. Aprovecha y hazte con alimentos de temporada como las mandarinas, las naranjas, la calabaza, el brócoli o las espinacas. Además, también recomendable incluir legumbres, pescado, frutos secos y aceite de oliva, siguiendo los principios de una dieta mediterránea.
- Descansa el tiempo suficiente: Evita trasnochar y, por el contrario, descansa entre 7 y 9 horas cada noche. Un sueño de calidad contribuye al buen funcionamiento de tus defensas.
- Mantente activo: El frío no tiene por qué ser una excusa para no hacer ejercicio. Correr, caminar, nadar, practicar yoga, son algunas de las actividades que, de forma regular, pueden tener un efecto beneficioso sobre la salud y contribuir a reducir la inflamación.
- Hidrátate: Aunque no tengamos la misma sed que en los meses de verano, beber suficiente agua sigue siendo necesario. También puedes incorporar caldos, sopas e infusiones para mantenerte hidratado.
- Lávate las manos a menudo: Con agua y jabón, frotando durante 20 segundos, prestando especial atención cuando llegamos a casa y antes de cada comida.
Cuidar nuestras defensas durante el otoño no requiere de grandes cambios, sino de llevar unos hábitos saludables de forma constante. Una alimentación equilibrada, un buen descanso, actividad física y una correcta higiene, son pequeños gestos que ayudan a nuestro sistema inmunitario a mantenerse sano.











