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Enfermedades Respiratorias

Las enfermedades respiratorias, agudas y crónicas, constituyen un importante problema de salud con una morbimortalidad muy elevada. En las sociedades occidentales las enfermedades respiratorias se sitúan entre las primeras causas de mortalidad y son una de las principales causas de ingresos hospitalarios. Las enfermedades respiratorias crónicas más frecuentes son el Asma y la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), que incluye la Bronquitis crónica y el Enfisema. 

Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica

La EPOC es un proceso caracterizado por la reducción del flujo espiratorio máximo y por un lento vaciamiento del pulmón, debidos a bronquitis o enfisema. Estas características se mantienen con pocos cambios a lo largo de varios meses y el deterioro suele ser lento, pero progresivo y generalmente irreversible.

La Bronquitis Crónica se define clínicamente como la presencia de tos y expectoración durante 3 meses al año, por lo menos durante 2 años consecutivos. 

El Enfisema consiste en el agrandamiento anormal de los espacios aéreos al final de los bronquiolos terminales (final de la trama aérea) con destrucción de los tabiques alveolares.

El factor de riesgo más importante en la producción de una EPOC es el consumo de tabaco. Son importantes la edad de inicio, los paquetes/año y el hábito actual. Hay que tener en cuenta que no todos los fumadores padecen la enfermedad de forma clínicamente significativa, solo el 15% de los fumadores desarrollaran una EPOC. Como otros factores de riesgo, a destacar, relacionados con la EPOC, debemos considerar:

Tabaquismo pasivo. Es especialmente importante proteger a los niños del ambiente con humo de tabaco. La función pulmonar aumenta durante la infancia y la adolescencia. Se ha demostrado una mayor prevalencia de procesos respiratorios agudos en los niños expuestos al tabaquismo pasivo.

– Exposición Laboral. Los trabajadores expuestos a polvo de origen mineral (minas de carbón y de oro, fundiciones) o vegetal (granos, algodón) muestran mayor prevalencia de bronquitis crónica. Así mismo, la exposición al polvo en el lugar de trabajo aumenta el riesgo de padecer una EPOC en los fumadores.

– Contaminación ambiental. Su papel es incierto, aunque mucho menor que en el consuma de tabaco. La contaminación y el consumo de tabaco tienen un efecto sinérgico nocivo sobre la vía aérea.

En la EPOC existe un proceso inflamatorio crónico que afecta a las vías aéreas, el parénquima y la circulación pulmonar.

La anomalía funcional que define a la EPOC es la disminución del flujo espiratorio que se produce por las alteraciones anatómicas de los bronquiolos y por aumento en la resistencia al flujo aéreo. Habrá una disminución de la elasticidad pulmonar y alteraciones en el intercambio gaseoso.

El primer efecto del tabaco sobre el pulmón es la irritación, que afecta sobre todo a las grandes vías aéreas y se traduce por la presencia de tos y expectoración. Esta manifestación clínica es la hipersecreción, presente en prácticamente todos los fumadores. Un porcentaje de fumadores presentan además inflamación del bronquiolo terminal y destrucción de las paredes alveolares.

A partir de los 20-25 años se produce un declive progresivo de la función pulmonar. Una persona NO fumadora, a los 75 años habría perdido alrededor de una cuarta parte de la función pulmonar que tenía en su juventud, sin que este hecho tenga repercusiones clínicas. Un alto porcentaje de fumadores evoluciona de una manera similar a la de los no fumadores. Sin embargo, se describen los denominados fumadores susceptibles, en los que se aprecia un declive acelerado en la función pulmonar y que suele manifestarse a partir de los 45-50 años. El abandono del tabaco detiene el declive acelerado de la función pulmonar, pero lo que se ha perdido no se recupera.

La mayoría de los pacientes con EPOC sintomáticos son fumadores desde hace más de 20 años y que han fumado más de 20 cigarrillos al día. Los síntomas graves suelen aparecer a partir de los 50 años.

La tos matutina es habitual en la mayoría de los pacientes y se acentúa con las sobreinfecciones.

La Disnea (dificultad respiratoria) puede ser el único síntoma de los pacientes con EPOC. Su instauración suele ser progresiva y en ocasiones limita la capacidad laboral.

Las bases del tratamiento de la EPOC se basan en la prevención. El agente etiológico más importante es el hábito tabáquico. Dejar de fumar es el único “tratamiento” que cambia positivamente la historia natural de la EPOC sin insuficiencia respiratoria crónica. El abandono del tabaco es medida terapéutica que más contribuye a detener la progresión de la enfermedad y aumentar las expectativas de vida.

Dr. Juan Antonio Andreo Ramírez – Director Médico de ASSSA

ASSSA Seguros de Salud

 

 

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