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La Sordera.

La sordera o pérdida auditiva puede originarse por múltiples causas. Existen 3 tipos fundamentales de sordera en el adulto:

  1. La Presbiacusia es un término referido a la pérdida auditiva resultante de los cambios degenerativos propios de la edad. Su aparición viene determinada por influencias de tipo genético o por el estrés físico a que está sujeto el individuo durante su vida. La edad de aparición es muy variable, desde la juventud a la madurez. Existen varios tipos, produciendo una pérdida de la inteligibilidad oral y una hipersensibilidad a determinados sonidos, ya sea por su tono o por su volumen.
  2. La Ototoxicidad es una hipoacusia producida generalmente por la ingesta de algún medicamento, entre los que destaca una familia de antibióticos, los aminoglucósidos, utilizados a nivel hospitalario: gentamicina, estreptomicina, neomicina, etc… Estos antibióticos provocan una interacción metabólica, muy frecuente en enfermos renales, que afecta al metabolismo de las células del oído interno provocando su degeneración irreversible. Otras sustancias ototóxicas son la quinina, los salicilatos (aspirina), algunos diuréticos y ciertos anticancerígenos (quimioterapia). 
  3. La Sordera por Ruido es causada por la exposición a fuertes ruidos de manera repetitiva y larga. En la sociedad actual existen muchas fuentes de ruido dañino por su elevado volumen: motores, maquinaria industrial, explosiones (minería), música (auriculares intra-auditivos), aeropuertos, discotecas, disparos (caza), etc…

Está demostrado que a partir de 90 dB el ruido causa destrucción de las células nerviosas del oído interno. 

Todas las profesiones relacionadas con ruidos intensos pueden ser causa de pérdida progresiva e irreversible de audición, que se harán más evidentes con la edad al unirse a la presbiacusia. 

El mejor tratamiento de estas sorderas es la prevención: utilizar protección ante la exposición a ruidos intensos asociados a determinadas profesiones, evitar el volumen excesivo de los equipos de música tanto en el automóvil como en recintos cerrados, así como seguir controles médicos ante la utilización de determinados medicamentos.

Uno de cada dos hombres a los 48 años sufre pérdida de audición.

La edad es el factor principal de la pérdida de audición. Además, los hombres son tres veces más propensos que las mujeres a sufrir una pérdida auditiva, sin tener en cuenta la edad, profesión, estado de salud general y exposición al ruido, según publica un estudio norteamericano en la revista, American Journal of Epidemiology, 1998, volumen 148. 

Otros descubrimientos del estudio fueron: Cada 5 años después de los 48 años de edad, el riesgo de padecer una pérdida auditiva aumenta en un 90%. Entre los 48 y los 59 años, uno de cada cinco tiene pérdida de audición. Entre aquellos de 80 o más años, nueve de cada diez padecen pérdida auditiva. Y entre los hombres de más de 48 años, la mitad padecen pérdida auditiva. 

Entre los participantes del estudio, el 45,6% sufría pérdida de audición. De éstos, el 58,1% tenía una pérdida de audición leve, el 30,6% moderada y el 11,3% profunda. 

En el estudio participaron 3.753 personas de Beaver Dam, Wisconsin, de 1993 a 1995. Todos los participantes fueron evaluados mediante la prueba de tonos puros y la audiometría del tronco del encéfalo. 

El estudio indicaba que había una mayor incidencia de pérdida de audición entre las personas con bajos recursos socio-económicos, y entre las personas con una profesión asociada a un entorno ruidoso. 

La pérdida de audición es la tercera enfermedad crónica más importante en los Estados Unidos, sólo superada por la artritis y la hipertensión. Con el envejecimiento de la población, la pérdida de audición neurosensorial será cada vez más común. 

Dr. Alfonso Aracil – Especialista en Otorrinolaringología

 

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