
Con la llegada del verano, decimos adiós al frío y al sedentario invierno, y damos a la bienvenida a los largos días del sol y a las actividades al aire libre. Durante el estío disponemos de más horas de luz para practicar nuestros deportes preferidos que durante el invierno no hemos tenido tiempo de realizar.
Realizar ejercicio de forma regular durante todo el año, ayuda a prevenir enfermedades y fortalece el corazón; pero, no todas las personas tenemos la misma fuerza de voluntad para mantenernos activos durante el invierno. Así que, cuando llega el buen tiempo, mucho nos iniciamos en deportes que pueden no ser acordes con nuestras condiciones físicas. Por eso, al igual que revisamos nuestro coche antes de emprender un viaje largo, realizamos un chequeo médico físico en el que nos encontramos antes de exigirle a nuestro cuerpo mucho más de lo que puede dar.
Nadar y correr, con excesivo calor, pueden transformarse en actividades peligrosas que producen fatiga, sobre todo, si nuestro peso no es el adecuado. Lo más importante es prevenir enfermedades, aprovechando el chequeo para realizar todas aquellas preguntas sobre molestias, peso y hábitos que pudiesen haber estado interfiriendo en nuestro bienestar y así, minimizar el riesgo de enfermedades que puedan constituir una amenaza una amenaza contra nuestra vida.
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