La onicocriptosis, conocida coloquialmente como “uña encarnada”, es una de las enfermedades ungueales más comunes en la práctica clínica de podología, dermatología y medicina general, sobre todo en pacientes jóvenes.
Se trata de una afección común en la que un borde de la uña crece hacia la piel causando dolor, inflamación e incluso infección. Surge cuando la uña no crece adecuadamente y ocurre generalmente en el primer dedo del pie.
Los últimos datos de prevalencia son de 1992 por el Sistema Nacional de Salud de EEUU, con un 2,5-5% y predominio masculino. En pacientes diabéticos se ha registrado una incidencia del 13 al 32% y con mayores complicaciones debido a la presencia de otras enfermedades asociadas a la propia diabetes.
Las causas son multifactoriales, siendo principalmente por el desequilibrio biomecánico (posición corporal incorrecta), mal ajuste del calzado o calcetín en pacientes jóvenes, sudoración excesiva (hiperhidrosis), un mal corte de la uña y engrosamiento de la uña en pacientes adultos.
Entre las complicaciones más habituales nos encontramos con el granuloma piogénico, un sobrecrecimiento del tejido de granulación (tejido que se forma durante la curación/cicatrización de heridas) provocado por el propio proceso de reparación de la herida. También se han descrito casos de infección del tejido óseo o infección ósea en casos recurrentes y de larga evolución.
¿Cuál es el tratamiento?
Los cuidados iniciales son:
- Poner el pie afectado en agua tibia con sal durante 15-20 minutos varias veces al día.
- Usar calzado cómodo y evitar presión en la zona.
- Mantener la zona limpia y seca.
- Aplicar una crema antiinflamatoria/antibiótica.
- Poner en remojo los pies antes de cortarse las uñas para ablandarlas. Cortarlas en línea recta, siguiendo el borde natural de la uña, evitando redondear o limar las esquinas.
- No cortar la parte de uña incrustada en la piel, ya que puede agravar la situación.
Cuando la uña encarnada no responde a las medidas higiénicas iniciales, es importante acudir al podólogo y seguir el tratamiento recomendado:
En casos leves se recomienda una quiropodia, un tratamiento conservador. Consiste en tratar la uña para corregir su crecimiento y evitar infecciones y molestias en el futuro. Así, las uñas se cortan y se fresan (se reduce su grosor) con técnicas específicas.
En casos moderados/severos o recurrentes se recomienda la intervención quirúrgica. Destaca la matricectomía parcial química con fenol, una intervención mínimamente invasiva con un perfil bajo de efectos adversos, así como mayor seguridad y respaldo médico. Consiste en retirar bajo anestesia local la porción de uña que genera problemas y parte de la matriz ungueal (zona responsable de su crecimiento) sin necesidad de realizar cortes ni puntos de sutura en la piel, logrando de forma inmediata el alivio del paciente.
En definitiva, ante un caso de uña encarnada es importante consultar al podólogo, especialmente cuando se tiene mucha molestia, piel inflamada, pus o enfermedades como diabetes o que causan mala circulación sanguínea.
Dra. Gema Santos Quero
Podóloga en Centre Mèdic Europa











